Desastre social: la mayoría sin acceso a derechos sociales.

En la definición de pobreza multidimensional del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) considera la medición del acceso a derechos laborales y sociales, en esa definición la carencia social se refiere a la imposibilidad de acceder al menos a uno de los siguientes seis derechos sociales: educación, servicios de salud, seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y alimentación, cada derecho está asociado a un indicador.  

Las mediciones revelan que la mayoría de la población no tiene acceso a derechos sociales y laborales básicos, configurando un verdadero desastre social.

  • 68.5% de los hogares con un gasto en alimentación, inferior al costo de la canasta alimentaria.
  • 47.6% de los hogares en viviendas son rentadas, prestadas o que no disponen de escrituras
  • 45.6% de la PEA que nunca ha cotizado a alguna institución de seguridad social
  • 42.8% de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral incapacidad en caso de enfermedad, accidente o maternidad.         
  • 15.6% de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral guarderías y estancias infantiles    
  • 36.4% de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral SAR o AFORE          
  • 23.8% de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral Seguro de vida       
  • 22.3% de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral Pensión en caso de invalidez     
  • 61.4% de la población de 65 años o más nunca ha cotizado al sistema de seguridad social

El CONEVAL estima que el 71.2% de la población cuenta con al menos 1 carencia social y 18.8% de la población cuenta con al menos 3 carencias sociales, dicho de otro modo, 71.2% de la población no tiene acceso a 1 derecho social constitucional, y 18.8% no tiene acceso al menos a 3 derechos sociales constitucionales. Lo que muestra el desinterés del estado en asegurar derechos sociales y laborales, y, por tanto, el desastre social del pueblo mexicano.

El propio CONEVAL reconoce la insuficiencia de los indicadores, por lo que elabora indicadores complementarios. El conjunto de los indicadores principales y complementarios muestran graves incumplimientos en materia de derechos sociales, deficiencias en su medición que mostrarían un desastre social más grave de lo informado por el CONEVAL.

El 57.3% de la población presenta carencia por acceso a la seguridad social, esto es,

“•En el caso de la población económicamente activa, asalariada, se considera que no tiene carencia en esta dimensión si disfruta por parte de su trabajo de las prestaciones establecidas en el artículo 2° de la LSS (o sus equivalentes en las legislaciones aplicables al apartado B del artículo 123 constitucional).

• La población trabajadora no asalariada o independiente, dado el carácter voluntario de la inscripción al sistema por parte de ciertas categorías ocupacionales, se considera que tiene acceso a la seguridad social cuando dispone de servicios médicos como prestación laboral o por contratación voluntaria al régimen obligatorio del IMSS y, además, dispone de SAR o Afore.

• La población en general se considera que tiene acceso cuando goza de alguna jubilación o pensión o es familiar de una persona dentro o fuera del hogar con acceso a la seguridad social.

• La población en edad de jubilación (sesenta y cinco años o más) se considera que tiene acceso a la seguridad social si es beneficiaria de algún programa social de pensiones para adultos mayores y si el monto recibido como pensión es igual o superior al costo promedio de la canasta básica alimentaria (calculado como el promedio simple de las líneas de pobreza extrema por ingresos en el ámbito rural y urbano, respectivamente).

• La población que no cumpla con alguno de los criterios antes mencionados se considera en situación de carencia por acceso a la seguridad social.”[i]

Es decir, sólo estima cuántos tienen acceso a los servicios de seguridad social, no indica si el servicio es suficiente o de la calidad necesaria para una vida digna. Globalmente, muestra la pérdida de derechos laborales en materia de salud y jubilación, resultado de la informalidad y la “flexibilidad” laboral. El CONEVAL estima indicadores complementarios asociados a la carencia de seguridad social, que se muestran en la siguiente imagen:

El nombre del indicador es confuso, únicamente leyendo la nota asociada a cada indicador se entiende su significado, la siguiente tabla muestra el nombre del indicador y la nota, lo que permite mostrar la existencia de amplios sectores de la población que no cuentan con acceso a derechos sociales y laborales:

Indicador Nota Porcentaje 2018
Cobertura del sistema de seguridad social Porcentaje de la PEA que nunca ha cotizado a alguna institución de seguridad social 45.6
Acceso al sistema de pensiones Porcentaje de la población de 65 años o más que no percibe una jubilación o pensión, no es cónyuge de una persona jubilada o pensionada ni recibe el apoyo del programa de adultos mayores 25.7
Acceso voluntario a la seguridad social Porcentaje de la población ocupada no asalariada que no cuenta con servicios médicos ni Afore contratados voluntariamente o por prestación laboral 96.7
Acceso al régimen obligatorio de seguridad social Porcentaje de la población ocupada y asalariada que no cuenta con servicios médicos, incapacidad con goce de sueldo ni Afore como prestación laboral. 50.4
Incapacidad en caso de enfermedad, accidente o maternidad Porcentaje de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral incapacidad en caso de enfermedad, accidente o maternidad. 42.8
Guarderías y estancias infantiles Porcentaje de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral guarderías y estancias infantiles 15.6
SAR o AFORE Porcentaje de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral SAR o AFORE 36.4
Seguro de vida Porcentaje de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral Seguro de vida 23.8
Pensión en caso de invalidez Porcentaje de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral Pensión en caso de invalidez 22.3
Pensión para sus familiares en caso de fallecimiento Porcentaje de la población ocupada y asalariada que declara recibir como prestación laboral Pensión para sus familiares en caso de fallecimiento 20.1
Población de 65 años o más nunca ha cotizado al sistema de seguridad social 61.4

El 20.9% de la población presenta carencia por acceso a la alimentación, esto es,

“Inseguridad alimentaria. Se determina a partir de una distinción entre los hogares con población menor de dieciocho años y los hogares sin población menor de dieciocho años. Para el total de hogares donde no habitan menores de dieciocho años de edad se identifican aquellos en los que algún adulto, por falta de dinero o recursos, al menos: no tuvo una alimentación variada; dejó de desayunar, comer o cenar; comió menos de lo que debería comer; se quedaron sin comida; sintió hambre, pero no comió; o hizo solo una comida o dejó de comer durante todo el día. En el caso del total de hogares donde habitan menores de dieciocho años de edad se identifican aquellos en los que por falta de dinero o recursos, tanto las personas mayores como las menores de dieciocho años: no tuvieron una alimentación variada; comieron menos de lo necesario; se les disminuyeron las cantidades servidas en la comida; sintieron hambre, pero no comieron; o hicieron una comida o dejaron de comer durante todo el día.”[ii]

La imagen muestra el indicador complementario denominado “Gasto en alimentación”, la nota explicativa dice: “Porcentaje de hogares con un gasto en alimentación, ajustado por economía de escala y escalas de adulto equivalente, inferior al costo de la canasta alimentaria”, para el año 2018, el 68.5% de los hogares gastan en alimentación un monto menor al costo de la canasta alimentaria.

Además del gasto real en alimentación, los indicadores complementarios pretenden estimar la calidad de la alimentación, identificando los niveles de sobrepeso y desnutrición en niños y niñas, en 2016 el 17.9% de los niños y niñas presentan sobre peso y, en 2012 el 18% se encuentran desnutridos.

El acceso a la alimentación presenta los indicadores más contrastantes y alarmantes:

Indicador Porcentaje
Población con ingreso a la línea de pobreza extrema por ingresos 16.8%
Carencia por acceso a la alimentación 20.9%
Hogares con un gasto en alimentación, ajustado por economía de escala y escalas de adulto equivalente, inferior al costo de la canasta alimentaria 68.5%
Niños y niñas presentan sobre peso 17.9%
Niños y niñas presentan desnutrición 18.0%

Todo indica que la población sin acceso a la canasta básica alimentaria es muy superior al 16.8% señalado por el indicador “Población con ingreso a la línea de pobreza extrema por ingresos”, determina el porcentaje de la población cuyo ingreso total es insuficiente para adquirir la canasta básica alimenticia. Probablemente más de la mitad de la población no tiene acceso a la canasta básica alimentaria.

Lo que permite asumir la subestimación de la estimación de la pobreza extrema, y que la población en pobreza extrema se encuentre en los niveles del 68.5% de la población.

El 19.8% de la población presenta carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, esto es

“…se considera como población en situación de carencia por servicios básicos en la vivienda a las personas que residan en viviendas que presenten, al menos, una de las siguientes características:

  • El agua se obtiene de un pozo, río, lago, arroyo, pipa; o bien, el agua entubada la adquieren por acarreo de otra vivienda, o de la llave pública o hidrante.
  • No cuentan con servicio de drenaje o el desagüe tiene conexión a una tubería que va a dar a un río, lago, mar, barranca o grieta.
  • No disponen de energía eléctrica.
  • El combustible que se usa para cocinar o calentar los alimentos es leña o carbón sin chimenea.”[iii]

El 11.1% de la población presenta carencia por calidad y espacios de la vivienda, esto es,

“… se considera como población en situación de carencia por calidad y espacios de la vivienda a las personas que residan en viviendas que presenten, al menos, una de las siguientes características:

  • El material de los pisos de la vivienda es de tierra.
  • El material del techo de la vivienda es de lámina de cartón o desechos.
  • El material de los muros de la vivienda es de embarro o bajareque; de carrizo, bambú o palma; de lámina de cartón, metálica o asbesto; o material de desecho.
  • La razón de personas por cuarto (hacinamiento) es mayor de 2.5.”[iv]

En el ámbito de la vivienda CONEVAL estima indicadores complementarios, destaca que el 47.6% de los hogares se encuentran en viviendas rentadas, prestadas o que no disponen de escrituras, es decir, que la mayoría de la población no es propietaria de la vivienda donde habita, lo que muestra otro rasgo de la pobreza en México. Por otro lado, el 59.7% de los hogares no disponen de servicio de internet, lo que en la sociedad actual implica limitante de comunicación y acceder a información.

El 16.9% de la población presenta rezago educativo, esto es,

“… una persona se encuentra en situación de carencia por rezago educativo si cumple con alguno de los siguientes criterios:

  • Tiene de tres a veintiún años de edad, no cuenta con la educación obligatoria y no asiste a un centro de educación formal; o.
  • Tiene 22 años o más, nació a partir del año 1998 y no ha terminado la educación obligatoria (media superior).
  • Tiene 16 años o más, nació antes de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria vigente en el momento en que debía haberla cursado (primaria completa), o,
  • Tiene 16 años o más, nació entre 1982 y 1997 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria vigente en el momento en que debía haberla cursado (secundaria completa)”[v]

El propio CONEVAL considera que el indicador es insuficiente para conocer el nivel educativo de la población, por lo que genera otros indicadores complementarios que se muestran en la siguiente imagen.

El conjunto de los indicadores muestra un alto rezago educativo, en particular muestra que el 32.2% de la población no cuenta con educación básica obligatoria y, el 47.9% de los hogares la jefatura del hogar y/o su cónyuge no cuenta con educación básica obligatoria.

El 16.2% de la población presenta carencia por acceso a los servicios de salud, esto es,

“…se considera que una persona se encuentra en situación de carencia por acceso a los servicios de salud cuando:

  • No cuente con adscripción o derecho a recibir servicios médicos de alguna institución que los preste, incluyendo el Seguro Popular, las instituciones de seguridad social (IMSS, ISSSTE federal o estatal, Pemex, Ejército o Marina) o los servicios médicos privados.”[vi]

El indicador únicamente muestra el porcentaje de personas que se encuentran adscritos a un sistema de salud, sin embargo, el indicador principal y los complementarios no muestran el acceso real a los servicios de salud.

La Organización Mundial de la Salud considera que “el goce del grado máximo de salud que se puede lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”, la ausencia de servicios de salud pública y los consiguientes gastos sanitarios empujan a la pobreza a grandes sectores de la población. Por tanto, los servicios de salud se deben prestar con un enfoque de derechos humanos que se rigen por normas y principios rigurosos que incluyen[vii]:

  • No Discriminación: procura garantizar el ejercicio de los derechos sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición, por ejemplo, discapacidad, edad, estado civil y familiar, orientación e identidad sexual, estado de salud, lugar de residencia y situación económica y social.
  • Disponibilidad: se deberá contar con un número suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos de salud, así como de programas de salud.
  • Accesibilidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles a todos. La accesibilidad presenta cuatro dimensiones superpuestas:
    • Aceptabilidad: todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados, y sensibles a las necesidades propias de cada sexo y del ciclo vital.
    • Calidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser apropiados desde el punto de vista científico y médico y ser de buena calidad.
    • Rendición de cuentas: los Estados y otros garantes de los derechos son responsables de la observancia de los derechos humanos.
    • Universalidad: los derechos humanos son universales e inalienables. Todas las personas, en cualquier lugar del mundo, deben poder ejercerlos.

Por su parte la “… Royal Society of Medicine considera que el acceso a los servicios de salud es un concepto complejo que se mide a través de “cuantificar las personas que necesitan atención médica, las que ingresan al sistema y las que no ingresan”. Se considera que el concepto de acceso debe abordarse cuando menos en cuatro dimensiones:

  • Disponibilidad de los servicios: médicos, camas de hospital, equipamiento, etcétera.
  • Capacidad de los servicios para ser utilizados con el propósito de otorgar atención médica equitativa.
  • La existencia de barreras para la utilización de los servicios.
    • Barreras personales. El reconocimiento por el paciente de sus necesidades de servicios y su necesidad de buscar atención médica representan el primer escalón para tener acceso a los servicios, así como las experiencias previas del paciente en condiciones similares y las expectativas que tiene en relación con el servicio.
    • Barreras económicas. Particularmente importantes cuando se trata de servicios del sector privado. A pesar de que los servicios públicos de salud por lo general son gratuitos, puede haber costos extra que no son tomados en cuenta ni siquiera en un esquema de aseguramiento, que los pacientes no pueden pagar como tiempo perdido por faltar al trabajo, transporte a las unidades médicas, atención dental y oftálmica, etcétera.
    • Barreras organizacionales. Diferimientos y tiempos de espera a causa de sobredemanda o una utilización ineficiente de los recursos.
    • Barreras sociales y culturales. Se refieren a las disposiciones sociales para acceder a los servicios de salud y los factores culturales de los individuos o grupos que limitan el acceso a los mismos.
  • Resultados en materia de salud: promoción y preservación de la salud a través de un acceso óptimo a los servicios de salud (que se otorgue el servicio correcto, en el tiempo correcto, en el lugar correcto y con el mejor resultado posible). La evaluación del acceso en función de los resultados en salud en relación con la disponibilidad y la utilización de los servicios pueden afectarse entre sí.”[viii]

El CONEVAL elaboró el “Estudio diagnóstico del derecho a la salud 2018” que muestra la disponibilidad de los servicios de salud, y los compara con el promedio de los países que conforman la OCDE, los datos muestran un amplio rezago en el ámbito de recursos y personal de salud, lo que imposibilita ofrece servicios de salud a los derechohabientes de los sistemas de salud[ix].

Indicador OCDE México
Recursos asignados a la salud respecto al presupuesto total 9.00% 5.80%
Número de médicos por cada mil habitantes 3.40 2.40
Número de personal de enfermería por cada mil habitantes 9.00 2.80
Número de camas hospitalarias por cada mil personas 4.70 1.52

Al menos el 78.1% de la población vive en pobreza
El CONEVAL subestima la pobreza. ¿41.9% o 48.8% o 78.1% de la población vive en pobreza?
¿La población en pobreza puede ser mayor al 78.1%?


[i] Página 106. Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. Tercera edición. CONEVAL

[ii] Página 117 y 118. Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. Tercera edición. CONEVAL

[iii] Página 114 y 115. Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. Tercera edición. CONEVAL

[iv] Página 112. Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. Tercera edición. CONEVAL

[v] Página 102 y 103. Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. Tercera edición. CONEVAL

[vi] Página 105. Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. Tercera edición. CONEVAL.

[vii] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/human-rights-and-health

[viii] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342015000200014

[ix] Página 20 y 21. Estudio diagnóstico del derecho a la salud 2018. CONEVAL

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